PEDIDO DE UNA VECINA
“Son todos menores, llamamos a la policía, cascotean a los vecinos, los vecinos no pueden salir, les rompen los coches, les rompen los vidrios de las puertas, etc. Donde sale algún vecino, lo cascotean porque saben que son ellos los que hicieron la denuncia. Además, le tiran al patrullero y ya no sabemos más qué hacer”, describió la referente barrial, Marta Gutiérrez, sobre la difícil situación por la que atraviesa ese sector de la ciudad.
“La policía no puede hacer nada, les rompen los móviles, los cascotean, es desesperante lo que estamos viviendo”, contó ayer a EL TIEMPO, Marta Gutiérrez.
EL DATO:
En realidad no hay una comisión formal en el barrio, pero Marta y un grupo de vecinos se pusieron al hombro la comisión, y participan del Plenario.
Una vecina hizo ayer un desesperado reclamo por casos de violencia y vandalismo que vienen en aumento en el barrio Pedro Burgos, lo que ha convertido a este sector a la ciudad en un lugar conflictivo, a partir de la presencia de menores que provocan destrozos.
Ayer en diálogo con EL TIEMPO, la referente vecinal,
Marta Gutiérrez, habló de la situación, pidió la intervención del Estado porque
“ya no sabemos qué hacer” y hay mucho malestar de los vecinos que no pueden vivir tranquilos.
Son un grupo de chicos, algunos no escolarizados, que están afuera, con gomeras, y rompen luminarias y provocan destrozos en las casas del lugar.
“No sabemos qué hacer, están rompiendo los reflectores, nos sacaron los colectivos” (ver recuadro), dijo Gutiérrez y pidió que las autoridades tomen cartas en el asunto.
“No sabemos qué hacer” Gutiérrez explicó que lo que pasa es que un grupo de chicos de juntan y provocan roturas de vidrios, de luminarias del alumbrado público, en las casas y hasta han llegado a lastimar a un vecino que se asomó a su balcón.
Esta preocupación ya la ha volcado ante el Estado Municipal y ante las autoridades policiales y hasta el momento no ha tenido una respuesta frente a esta problemática que está afectando a los vecinos de esta zona de Azul.
Son chicos, menores, que pasan parte del día con gomeras en las manos, y los vecinos ya no a dónde acudir a pedir ayuda, ya que sin llaman a la Policía, cascotean a los móviles y se esconden.
“Son todos menores, llamamos a la policía, cascotean a los vecinos, los vecinos no pueden salir, les rompen los coches, les rompen los vidrios de las puertas, etc. Donde sale algún vecino, lo cascotean porque saben que son ellos los que hicieron la denuncia. Además, le tiran al patrullero y ya no sabemos más que hacer”, describió.
Cada vez peor Marta se lamentó ayer al hablar con EL TIEMPO porque
“están rompiendo el mismo barrio que es de ellos”, y además está cansada de pedir seguridad mientras los vecinos del barrio le reclaman a ella.
Y mientras siguen sin una respuesta a sus problemas, observa que la situación es cada vez peor.
Esto se suma a las distintas problemáticas por las que atraviesa el barrio y que hacen que
“la gente piense mal de nosotros, y acá hay toda gente trabajadora”, enfatizó Marta al recorrer el barrio junto a este diario.
Ella es enfermera, es viuda, y vive ahí desde siempre, y por eso le duele lo que pasa y está luchando, sin ningún tipo de temor, para poder buscar una solución.
Por ese motivo, la vecina viene expresando el reclamo desde hace tiempo en distintas instancias y haciéndolo público a través de los medios locales.
“Están destrozando el barrio” Marta Gutiérrez de Cortez fue la persona que recibió a este medio ayer.
Hace 35 años que vive en el Pedro Burgos, desde que entregaron los departamentos, nadie mejor que ella que conoce su realidad pasada y la actual, que la tiene preocupada.
“Nos están destrozando el barrio, nos hacen daño, rompen y son todos menores. Antes se juntaban, pero jamás hicieron daño, ahora son chicos casados, con su familia. Los de ahora hacen daño y prenden fuego. Son del barrio, tienen nombre y apellido”, contó la vecina como la principal problemática que están teniendo en la actualidad.
Al conocer el barrio y su gente, agregó que
“son hijos de padres laburadores porque el barrio no es malo, pero está pasando algo que nunca se vio: rompen las luces que las pagamos todos”.
Ante la pregunta si es posible hablar con ellos, la referente barrial dijo que se puede conversar,
“son educados”, pero
“después no sé qué es lo qué les pasa, son muchas horas que están afuera de sus casas”.
A su vez, contó por ejemplo que hace poco una vecina les pidió por favor porque tiene a la madre enferma, se fueron y al poco tiempo estaban de vuelta.
“Me duele” Más allá de los problemas que son más que nada de vandalismo, Marta especificó que
“se nos tapan las cloacas, se nos rompen los flotantes, cosas que arreglamos entre los vecinos que son 8 por cuerpo”.
También advirtió que
“hay mugre en el barrio y hay mucha gente de afuera que nos trae basura a los contenedores”.
Por eso y al hacer mención al esfuerzo que hacen muchos vecinos por el barrio, insistió en que
“lo que más me duele es lo que están haciendo con las luces, cuando hay que hacer un camino de hormiga para lograrlo, porque nosotros no entramos en ninguna ordenanza”.
“El barrio tuvo muchas luces adentro, pero un día la Cooperativa Eléctrica, no sé por qué razón, levantó todas las luces de adentro, nos quedamos sin luces. Ahora es un camino de hormiga para ir consiguiendo los reflectores y mientras los rompen y no debe ser así, porque cuesta y a mí me duele”, se lamentó.
Preocupación y miedo “Nosotros necesitamos la policía dentro del barrio de manera preventiva, pero tampoco podemos pedir un patrullero acá 24 horas porque les tiran piedras”, manifestó.
A su vez, Marta como referente barrial se ha acercado y ha presentado notas en las áreas municipales que corresponden, y
“no hay respuesta”.
“En el mientras tanto los vecinos están preocupados, y tiene miedo”, enfatizó.
En cuanto al rol de los padres de estos menores, señaló que el tema es muy complejo y
“hace poco hable con una mamá que me respondió que ha pedido que internen a su hijo, y esa madre no tiene ayuda”.
Ahora están a la espera de soluciones por parte de las autoridades, aunque por el tema puntual de las luces, en el sector de Herrería de la Escuela Técnica N° 1
“nos van a hacer, a partir de una muestra que nos dio la CEAL, unos protectores para las luces, y vamos a juntar entre los vecinos para pagar los materiales que se necesiten”. “Los vecinos son muy colaboradores y por eso me duele que por un par de chicos, paguemos todos, y nos metan a todos en la misma bolsa”, puntualizó mientras volvió a insistir en su preocupación por no saber cómo se podrá arreglar esta situación que los preocupa y
“hace que nos vecinos vuelvan de trabajar y no puedan vivir tranquilos. Por eso estoy pidiendo ayuda desesperadamente”.

“Nos están destrozando el barrio, nos hacen daño, rompen y son todos chicos menores”, afirmó la vecina.
“SIN RESPUESTA” Justamente el pasado 12 de septiembre el Plenario de Comisiones Vecinales se reunió con autoridades policiales a fin de abordar la problemática en general que vienen atravesando los distintos barrios con hechos delictivos y de vandalismo, y se tocó puntualmente este sector conflictivo.
Al respecto, Marta Gutiérrez, la referente que habló ayer con EL TIEMPO dijo que
“se tocó nuestro tema, pude contar lo que pasa, me escucharon con respeto”, pero en concreto le manifestaron que esperara 15 días como para darle una respuesta.
“Me informaron que esperáramos y Hugo Herrera me dijo que se iba a reunir con las áreas del municipio que corresponde, pero yo ya lo he hecho pero hasta ahora no hemos tenido respuesta, incluso hay denuncias en la fiscalía, pero no hay respuesta”.
LOS COLECTIVOS DEJARON DE ATRAVESAR EL BARRIO Por la situación reinante en este sector de la ciudad, los colectivos dejaron de pasar por las calles internas del barrio.
Es que les tiraban piedras a las unidades y al no estar garantiza la seguridad de los choferes y quienes son transportados, las unidades de este servicio público bordean el barrio y ya no lo atraviesan.
Y según destacó la vecina
“muchos chicos toman el colectivo, también gente grande que toma el colectivo en pleno invierno y muchos no pueden caminar unas cuadras para tomarlo, pero no pudimos dar marcha atrás con esta decisión”.